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Posgrado

Criterios ESG: por qué las empresas en México ya los piden

Facultad de Negocios UGLATAM
Equipo de trabajo revisa gráficas en una oficina con paneles solares visibles por la ventana

Hace no tanto, la sustentabilidad en una empresa mexicana se resolvía con un informe anual lleno de fotos de árboles y una campaña de reciclaje en la oficina. Lo hacía el área de comunicación y nadie en finanzas lo leía.

Eso cambió. Hoy las preguntas sobre emisiones, condiciones laborales y gobierno corporativo llegan desde el banco, desde el cliente que compra la producción y desde el regulador. Y llegan con formato, con plazo y con consecuencias.

Qué significa ESG, sin tecnicismos

ESG son las siglas en inglés de tres dimensiones con las que se evalúa a una organización más allá de su estado de resultados. En español se usa también ASG: ambiental, social y de gobernanza.

Ambiental. Qué recursos consume la empresa y qué impacto deja: energía, agua, residuos, emisiones de gases de efecto invernadero.

Social. Cómo trata a las personas con las que se relaciona: trabajadores, proveedores, clientes, comunidades vecinas. Incluye seguridad, salarios, libertad sindical y condiciones en la cadena de suministro.

Gobernanza. Cómo se toman las decisiones y quién vigila a quien las toma: consejo con contrapesos, controles internos, prevención de corrupción, transparencia con accionistas.

Lo que distingue a ESG de la responsabilidad social de toda la vida es que se mide, se reporta y se usa para decidir a quién prestar, en quién invertir y a quién comprar. Deja de ser una actividad filantrópica y se convierte en información de riesgo.

Por qué dejó de ser opcional

Hay tres presiones que llegaron al mismo tiempo y se refuerzan entre sí.

1. El dinero empezó a preguntar

Los inversionistas institucionales y los bancos incorporaron criterios ESG a su análisis de riesgo. Una planta que depende de un acuífero sobreexplotado o un consejo sin contrapesos son riesgos financieros, aunque no aparezcan todavía en el balance.

De ahí surgió lo que se llama finanzas sostenibles: bonos verdes, bonos sociales, bonos vinculados a sustentabilidad y créditos cuyas condiciones dependen de que la empresa cumpla metas ambientales o sociales. El propio gobierno federal ha emitido bonos soberanos vinculados a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, lo que da una idea de qué tan instalado está el tema en el mercado.

Para una empresa mediana, eso significa que al buscar crédito le piden información nueva.

2. Los clientes grandes trasladaron la exigencia a sus proveedores

Las corporaciones multinacionales tienen compromisos públicos de reducción de emisiones. Buena parte de esas emisiones está en su cadena de suministro: lo que en el estándar más usado para medir huella de carbono, el GHG Protocol, se conoce como alcance 3. Para reducirlo, necesitan datos de sus proveedores. Y se los piden.

Lo mismo pasa en lo social. Las empresas que exportan a Estados Unidos y Canadá quedan expuestas al capítulo laboral del T-MEC, que incluye un mecanismo de respuesta rápida para revisar posibles violaciones a la libertad sindical en centros de trabajo específicos. La reforma laboral mexicana de 2019 apuntó en la misma dirección.

Con el nearshoring, esto se intensificó. Las empresas que relocalizan producción hacia México llegan con sus políticas corporativas y las aplican a los proveedores locales que quieren integrar. Lo explicamos con más detalle en nearshoring y empleo en el Estado de México. A eso se suma la regulación europea de reporte y debida diligencia en sustentabilidad. Su alcance se ha ido ajustando, pero llega a México a través de clientes europeos que piden más información a sus proveedores.

3. El regulador marcó la dirección

En 2023, México publicó su Taxonomía Sostenible: una clasificación oficial de qué actividades económicas pueden considerarse sostenibles. Su adopción es voluntaria, pero sirve como referencia para que bancos, inversionistas y empresas hablen el mismo idioma y para que no cualquier proyecto pueda presentarse como verde. Además de objetivos climáticos, incorpora objetivos sociales, entre ellos la igualdad de género.

En paralelo, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la Bolsa Mexicana de Valores han empujado a las emisoras hacia la divulgación de información de sustentabilidad. En el plano internacional, el ISSB —el consejo creado por la Fundación IFRS, la misma que emite las normas internacionales de información financiera— publicó en 2023 las normas IFRS S1, sobre información de sustentabilidad en general, y IFRS S2, sobre riesgos climáticos.

El mensaje: a la información de sustentabilidad se le empieza a exigir el mismo rigor que a la financiera. Ya no basta con contar una historia; hay que sostener cifras.

Sustentabilidad real y greenwashing

Con la presión llegó la tentación de aparentar. El greenwashing es presentar a una empresa o un producto como más sustentable de lo que es. Algunas señales para distinguirlo:

  • Compromisos sin línea base. Prometer reducir emisiones a la mitad sin haber medido cuánto se emite hoy.
  • Lo accesorio por encima de lo material. Una cementera que presume sus oficinas sin plástico mientras no reporta las emisiones de sus hornos.
  • Metas a 2050 sin metas intermedias. Un compromiso a más de dos décadas que no tiene nada que cumplir en los próximos tres no compromete a nadie.
  • Datos que nadie verificó. Cifras sin revisión independiente valen menos ante un banco o un cliente.
  • Lenguaje vago. "Ecológico" o "verde" sin decir qué se midió ni contra qué.

La sustentabilidad real se reconoce porque está conectada con la operación: tiene un responsable con autoridad, un presupuesto, indicadores que se revisan con la misma frecuencia que las ventas y consecuencias cuando no se cumplen. Y con taxonomías, normas de reporte y clientes que auditan, el greenwashing deja de ser sólo un riesgo de reputación: puede volverse un problema contractual y de cumplimiento.

Qué perfiles se están buscando

La demanda no es de "expertos en sustentabilidad" en abstracto, sino de profesionales que entiendan el negocio y traduzcan ESG a decisiones:

Gestión de sustentabilidad. Quien diseña la estrategia, define indicadores, coordina a las áreas y responde ante la dirección.

Reporte ESG. Quien recopila, valida y presenta la información conforme a los marcos que piden inversionistas y reguladores. Es un trabajo cercano a contraloría.

Cumplimiento en cadena de suministro. Quien responde los cuestionarios de los clientes, evalúa a los propios proveedores y prepara a la empresa para auditorías. Es especialmente relevante en manufactura de exportación.

Análisis de finanzas sostenibles. En bancos, fondos y aseguradoras, quien evalúa riesgos ESG de empresas y proyectos, revisa el uso de recursos de un bono verde o estructura un crédito vinculado a metas.

Las habilidades que comparten

  • Lectura financiera. Sin entender un estado de resultados, ESG se queda en buenas intenciones.
  • Medición. Construir indicadores, levantar datos confiables y saber cuándo un número no cuadra.
  • Conocimiento de marcos. Saber qué piden la Taxonomía Sostenible, el GHG Protocol y las normas IFRS S1 y S2, y para qué sirve cada uno.
  • Gestión del cambio. La sustentabilidad toca a todas las áreas y ninguna la tiene como prioridad.
  • Criterio para distinguir lo material de lo decorativo. Probablemente la habilidad más escasa.

Si te interesa el cruce con el sector construcción, lo tratamos en Construir sustentable ya no es opcional.

Dónde encaja un posgrado

Mucho de esto se aprende trabajando. Un posgrado aporta la estructura para conectarlo con la estrategia de la empresa.

La Maestría en Administración de Negocios y Desarrollo Sustentable está pensada para quien quiere dirigir integrando criterios ambientales y sociales sin perder de vista la rentabilidad. Es en línea y dura tres cuatrimestres. Trabaja gestión estratégica en talento, producción, mercadotecnia, costos y finanzas. La responsabilidad social empresarial y la innovación atraviesan el plan completo, y el seminario de tesis empieza en el segundo cuatrimestre. Entre las salidas que contempla están la consultoría de sustentabilidad y el puesto de responsable de sustentabilidad.

Para quien ya tiene maestría y quiere investigar, el Doctorado en Administración de Negocios y Desarrollo Sustentable forma investigadores en organizaciones y desarrollo sustentable. También es en línea, pide anteproyecto de investigación desde el ingreso e incluye tecnologías emergentes y transformación digital para el desarrollo sustentable. Antes de decidirte, vale la pena leer qué implica realmente un doctorado.

Ambos programas cuentan con RVOE.

Ningún posgrado sustituye la experiencia. Pero si ya contestas cuestionarios ESG de un cliente, el tema llegó a tu escritorio antes de que alguien te lo asignara.


¿Quieres saber si la maestría o el doctorado encajan con lo que haces hoy? Solicita informes y revisamos tu caso.

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